Con el artículo publicado en el País“Europa se blinda ante los inmigrantes” el profesor Samir Naïr describe con una frase una situación que lejos de hablar de establecer reglas de juego claras en cuanto al derecho de libre circulación de los seres humanos, lleva a su anulación como seres humanos y su penalización.
Los estudios de inmigración cada vez más inciden en un abordaje del proceso tomando en cuenta la particularidad de quienes lo componen, es decir más allá de hablar del mismo como el paso fronterizo de mano de obra o de “fuga de cerebros”, nos encontramos ante un querer comprender la particularidad de cada uno de esos seres humanos, de cada una de esas personas.
Es difícil desde un estado de bienestar el plantearse el mundo más allá del dinero que tenemos que disponer mes a mes para la hipoteca, o el agobio a llegar al mes de junio y no tener vacaciones, o como ha subido el precio de los alimentos. Es difícil desde este espacio el plantearse que en los llamados países del sur este tipo de prioridades no existen, el rango de prioridades es distinto: sin embargo se tiene casa propia, se va de vacaciones y las personas cuentan con algo con que comer e incluso invitar si hace falta..
El planteamiento no va por cuestionar occidente, en absoluto, va por aperturar otra óptica ante un mismo problema. Por qué se migra, realmente no hay oportunidades, qué se busca encontrar en Europa, qué es desarrollo para los países del Sur. Qué se tiene y qué no se aprecia por estar lejano de ese modelo de desarrollo exportado desde el norte, y que año a año se reproduce y reinventa siendo el motor que expulsa a muchas personas a pasar por situaciones penosas como ante las que en este momento se enfrentan toda aquella persona sinpapeles que habita en la Unión Europea.
El desarrollo, o la razón de migrar para algunas personas que encontré en el camino cuando pensaba en hacer lo mismo: tenia por objetivo la adquisición de un coche, el dejar atrás años de formación universitaria y acceder a un puesto de trabajo poco cualificado en una tienda de dulces en Miami. Eso en el caso de unos, en otros, el no encontrar respuesta a sus propias preguntas y encontrar en la misma aventura de migrar un sentido a su vida; sin embargo, encontré en otros una conciencia clara de que querer hacer, y la búsqueda de mejores espacios dónde poder desarrollarse. Estos casos en su mayoría han logrado asentarse e integrarse perfectamente en situaciones en las cuales el bienestar ha llegado sólo, no siendo este un fin sino un espacio al cual se accedía.
La pregunta que seguro surgirá en alguien que lea este artículo, es que cuando la carestía apremia hay otro tipo de necesidades que bajan en el rango de importancia. Sobre esto, es algo que llevo pensando un tiempo, y considero que no es necesariamente cierto. Hay razones mayores, hay fuerzas mayores que hacen que el recorrido de inserción de determinados inmigrantes sea mas satisfactorio que otros, y en esta revisión es que podremos encontrar “reglas de juego” más justas para poder arbitrar estos procesos migratorios desmedidos.
El desarrollo en el sur es posible, la cooperación al desarrollo lo posibilita, ciertamente, sin embargo hay casos particulares: casos de personas que más allá de las dificultades que tiene por delante logran salir adelante y forjarse por si mismos un estado de bienestar mayor. Un caso de este tipo era citado recientemente por Mario Vargas Llosa en el País al hablar del caso de Aquilino Flores, empresario textil peruano que empezó con la venta ambulante hasta crear toda una industria textil. Los valores y aquellos recursos que impulsaron al señor Flores en todo su camino, fueron la fuerza de voluntad, el buen talante y sobre todo las ganas de salir adelante: el resto llego sólo y pudo concretarse gracias al empuje y ganas de trabajar. ¿Sueño Americano?, no sudamericano, en Perú, uno de los países con mayores tasas de inmigración. Ante esto, nos preguntamos: la única salida es migrar. El acceso al bienestar material es el único fin de todo proceso migratorio, hacia donde ir.
Más allá de criminalizar a los criminalizadores quisiera abrir un espacio de reflexión entre aquellos que migramos, y las razones por la cual lo hacemos. Y a aquellos que criminalizan, recordar que América del Sur fue espacio de acogida de inmigrantes. En concreto de muchos inmigrantes italianos, muchos de los cuales llegaron en situaciones de extrema pobreza, y que en ningún momento fueron acogidos de manera represora. América del Sur también ha sido tierra de oportunidades, y en ese sentido de justicia esperamos un mejor trato.
Los estudios de inmigración cada vez más inciden en un abordaje del proceso tomando en cuenta la particularidad de quienes lo componen, es decir más allá de hablar del mismo como el paso fronterizo de mano de obra o de “fuga de cerebros”, nos encontramos ante un querer comprender la particularidad de cada uno de esos seres humanos, de cada una de esas personas.
Es difícil desde un estado de bienestar el plantearse el mundo más allá del dinero que tenemos que disponer mes a mes para la hipoteca, o el agobio a llegar al mes de junio y no tener vacaciones, o como ha subido el precio de los alimentos. Es difícil desde este espacio el plantearse que en los llamados países del sur este tipo de prioridades no existen, el rango de prioridades es distinto: sin embargo se tiene casa propia, se va de vacaciones y las personas cuentan con algo con que comer e incluso invitar si hace falta..
El planteamiento no va por cuestionar occidente, en absoluto, va por aperturar otra óptica ante un mismo problema. Por qué se migra, realmente no hay oportunidades, qué se busca encontrar en Europa, qué es desarrollo para los países del Sur. Qué se tiene y qué no se aprecia por estar lejano de ese modelo de desarrollo exportado desde el norte, y que año a año se reproduce y reinventa siendo el motor que expulsa a muchas personas a pasar por situaciones penosas como ante las que en este momento se enfrentan toda aquella persona sinpapeles que habita en la Unión Europea.
El desarrollo, o la razón de migrar para algunas personas que encontré en el camino cuando pensaba en hacer lo mismo: tenia por objetivo la adquisición de un coche, el dejar atrás años de formación universitaria y acceder a un puesto de trabajo poco cualificado en una tienda de dulces en Miami. Eso en el caso de unos, en otros, el no encontrar respuesta a sus propias preguntas y encontrar en la misma aventura de migrar un sentido a su vida; sin embargo, encontré en otros una conciencia clara de que querer hacer, y la búsqueda de mejores espacios dónde poder desarrollarse. Estos casos en su mayoría han logrado asentarse e integrarse perfectamente en situaciones en las cuales el bienestar ha llegado sólo, no siendo este un fin sino un espacio al cual se accedía.
La pregunta que seguro surgirá en alguien que lea este artículo, es que cuando la carestía apremia hay otro tipo de necesidades que bajan en el rango de importancia. Sobre esto, es algo que llevo pensando un tiempo, y considero que no es necesariamente cierto. Hay razones mayores, hay fuerzas mayores que hacen que el recorrido de inserción de determinados inmigrantes sea mas satisfactorio que otros, y en esta revisión es que podremos encontrar “reglas de juego” más justas para poder arbitrar estos procesos migratorios desmedidos.
El desarrollo en el sur es posible, la cooperación al desarrollo lo posibilita, ciertamente, sin embargo hay casos particulares: casos de personas que más allá de las dificultades que tiene por delante logran salir adelante y forjarse por si mismos un estado de bienestar mayor. Un caso de este tipo era citado recientemente por Mario Vargas Llosa en el País al hablar del caso de Aquilino Flores, empresario textil peruano que empezó con la venta ambulante hasta crear toda una industria textil. Los valores y aquellos recursos que impulsaron al señor Flores en todo su camino, fueron la fuerza de voluntad, el buen talante y sobre todo las ganas de salir adelante: el resto llego sólo y pudo concretarse gracias al empuje y ganas de trabajar. ¿Sueño Americano?, no sudamericano, en Perú, uno de los países con mayores tasas de inmigración. Ante esto, nos preguntamos: la única salida es migrar. El acceso al bienestar material es el único fin de todo proceso migratorio, hacia donde ir.
Más allá de criminalizar a los criminalizadores quisiera abrir un espacio de reflexión entre aquellos que migramos, y las razones por la cual lo hacemos. Y a aquellos que criminalizan, recordar que América del Sur fue espacio de acogida de inmigrantes. En concreto de muchos inmigrantes italianos, muchos de los cuales llegaron en situaciones de extrema pobreza, y que en ningún momento fueron acogidos de manera represora. América del Sur también ha sido tierra de oportunidades, y en ese sentido de justicia esperamos un mejor trato.